El inicio del año escolar en la Región
El inicio del año escolar en la Región constantemente representa un desafío de la más alta complejidad para la planificación que realizan las autoridades de Gobierno y municipales, con miras a afrontar la alta congestión que en las últimas décadas se ha convertido en una de las postales que pinta las principales arterias del Gran Concepción, pero también en Los Ángeles o Cañete.
Por ello, el trabajo de preparación comenzó anticipadamente tanto con la identificación de espacios críticos como también de las medidas que se podían adoptar en la operación de servicios de transporte público y por parte de las empresas que llevan adelante grandes obras, para mitigar el impacto del ingreso a clases de 230 mil escolares en las 33 comunas del Biobío.
En el caso de los puntos críticos, a nivel regional se identificaron 27 zonas de alto riesgo de congestión, 21 de ellas en la intercomuna y con mayor preponderancia en la comuna de San Pedro de la Paz y el Eje Colón, donde los municipios impulsaron medidas focalizadas y dialogadas con la ciudadanía previamente. Allí también se puso la lupa en obras como la labor de las empresas que llevan adelante obras como la construcción de corredores de transporte en Hualpén y Talcahuano, o los arreglos en el centro de Concepción, donde las empresas reforzaron la señalética para marcar los desvíos: vale destacar allí la pronta decisión del Ministerio de Vivienda de abrir anticipadamente el paso bajo nivel en avenida Los Carrera frente a la plaza Acevedo, descongestionando la salida norte de Concepción.
En el caso del transporte público se apostó por echar mano a la legislación vigente en materia de perímetro de exclusión, reforzando en más de un 20% los servicios en el horario punta matutino, permitiendo que más de mil buses licitados circularan por la intercomuna. Y a nivel de Biotren se incorporaron diez monitores en estaciones encargados de reforzar la gestión del flujo de pasajeros.
Con todo y más, la evaluación global de la primera semana de puesta en marcha del plan de contingencia se puede decir que es positiva, toda vez que lo planificado se cumplió a cabalidad y el flujo vehicular se logró encausar de buena forma.
El día más crítico fue el miércoles donde más de mil colegios iniciaron sus clases, y las autoridades destacaron que los servicios se entregaron de buena forma. "Las normas del perímetro de exclusión nos permitieron medir en tiempo real la situación del transporte público, y en horario punta tuvimos más de mil buses operando, mientras que en el Biotren se movieron más de 10 mil pasajeros en el horario punta", destacó el seremi de Transporte Patricio Fierro, junto con reconocer que "tenemos brechas que seguir trabajando, y vamos a seguir con la coordinación adecuada durante marzo".
Parte de las brechas señaladas por las autoridades apuntan a las prolongadas esperas en los paraderos o el atochamiento en la sobrecolapsada ruta 160, ambas situaciones que a lo largo del año son esa postal que pinta el día a día de cientos de habitantes sobre todo al sur del río Biobío.
Sobre ello, el alcalde sampedrino Juan Pablo Spoerer reconoció que el flujo en la ruta 160 aumentó entre un 30% y 40%, junto con reconocer que "los tiempos de espera disminuyeron respecto a años anteriores".
Lo que queda responde a dos tareas: por un lado está la llegada de los estudiantes universitarios -cerca de 120 mil en toda la Región- que la semana que viene se incorporan a sus actividades académicas y representan un alto volumen de circulación en sectores específicos de la intercomuna como el centro de Concepción, el acceso a Collao o la autopista a Talcahuano.
Pero también está la mirada a largo plazo donde un rol clave jugará la entrega de grandes proyectos que buscan mitigar el impacto de la congestión en grandes dimensiones.
La apertura del puente Industrial y Ferroviario, la entrega de la conexión del puente Bicentenario con avenida Chacabuco y los tramos del Eje Colón, todos este año, contribuirán de una manera u otra a que la postal que mañana a mañana pinta las principales arterias del Gran Concepción cambie.
La apuesta es que las decisiones que se adopten en el corto y mediano plazo, tanto con la operación del tránsito como la implementación de grandes obras tengan incorporada la mirada de ser un real aporte que mitigue los efectos de la congestión, permita a la ciudadanía apostar por un mayor uso del transporte público y en definitiva signifique una mejora en la calidad de vida de los habitantes del Gran Concepción y toda la Región.
En el caso del transporte público se apostó por echar mano a la legislación vigente en materia de perímetro de exclusión, reforzando en más de un 20% los servicios en el horario punta matutino permitiendo que más de mil buses licitados circularan por la intercomuna.